Es el caso de Quimera. Nuestro winemaker ha trabajado en este viñedo con total libertad a fin de encontrar características que interesan de cada variedad, pensando en ellas como un ingrediente que va a formar parte de un vino más complejo. Las cepas base de este vino son Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.
El clima, las tareas sobre la planta, el manejo del agua y el suelo permitieron encontrar el camino hacia la idea original deseada. El todo es más que las partes, no surge de una mezcla fortuita de cuatro buenos vinos sino de una búsqueda del ideal, por eso lo llamamos QUIMERA.
Para lograr un vino que tiene cuatro corazones pero una sola alma, es muy importante el hecho de que los mismos hayan convivido, juntos en la barrica, desde la finalización de la fermentación primaria pasando por la fermentación maloláctica y hasta su embotellado.